lunes, 6 de agosto de 2007

CALENTAMIENTO GLOBAL

El clima del hombre

Espero que mi artículo titulado “Maltrato animal, ¿Quién es más irracional?” les haya gustado y les haya permitido informarse más acerca de lo que en nuestro mundo sucede por causa del Hombre. Ahora trataré un tema de similar magnitud, pero aplicado a nivel mundial y con perjuicios universales aún mayores. Si amigos. Me imagino que ya saben a lo que me refiero: El calentamiento global.

En la última década del siglo pasado (a partir de 1990) mucho se ha hablado acerca del calentamiento global. Pero realmente ¿Qué significa? Es un tema muy amplio de tratar, pues abarca una complejidad estructural más allá de los modelos mecánicos y cibernéticos hasta ahora generados. El clima, amigos míos, es muy susceptible a cambios inesperados, prueba de ello son los terremotos, los huracanes y otros desastres naturales que, si bien se puede observar y analizar su comportamiento, aún no se ha llegado a una predicción exacta sobre su formación y su recorrido.

Para empezar con el análisis de este tema, empezaré definiendo algunos conceptos importantes, tales como Calentamiento global, cambio climático antropogénico y efecto invernadero.

Se aplica la terminología de “Calentamiento Global” a la variación de las temperaturas terrestres y oceánicas. Obviamente este tipo de variaciones ocurren con una frecuencia lenta a ritmo natura. Observemos las glaciaciones históricas y los puntos de mayor temperatura en la tierra. Son situaciones que se vienen formando por componentes tales como el efecto invernadero natural (provocado por volcanes y demás fenómenos naturales), la variación solar (tanto en distancia a la tierra, como calentamiento o enfriamiento del astro rey). Muchos afirman también que puede ser un factor importante el número de manchas solares existentes. Son teorías que valdría la pena investigar.

El efecto invernadero es una reacción propia de nuestra atmósfera. Esto consiste en la retención de calor reflejado del sol por la superficie planetaria para mantener la temperatura en grados soportables para nuestra supervivencia. Tal fenómeno se consigue gracias a la densidad de los gases que conforman la atmósfera terrestre. Por ende, podemos afirmar que este fenómeno es indispensable para la existencia de vida sobre la tierra.

Ambos procesos evolucionan de manera natural sin la intervención de la mano del hombre. Pero cuando éste toma parte del juego, las reglas cambian. El proceso se acelera… Listos para el despegue… Preparados… Cuenta regresiva… 3…2…1…ascenso.

Durante miles de millones de años la tierra vivió en total tranquilidad, dependiendo de su propio ritmo. El fuego se sumergió a las profundidades de la tierra, lentamente los lagos sulfurosos dieron paso a mares ferrosos. La actividad volcánica aún era intensa. En los mares, minúsculas moléculas daban paso a la vida. La reacción que provocaron fue la concentración de fierro y oxígeno en las capas sedimentarias bajo los océanos. Poco a poco, el fierro fue desapareciendo del agua. Ahora el oxigeno producido por estos seres unicelul


ares se desprendía de la corteza terrestre y despegaban listos para formar la capa atmosférica que luego nos alojaría.

Ahora estamos ya en un planeta con una atmósfera ideal para la vida basada en el carbono. Las condiciones climáticas y moleculares precisan una explosión de vida en toda la superficie. Los mares rebosan de seres vivientes. Miles de criaturas avanzan abriéndose paso en la cadena evolutiva. Algunos logran salir del agua. Estamos ya en el período carbonífero (iniciado hace 360 millones de años). Pasan las eras, surgen glaciaciones y periodos interglaciares, la tierra se congela y descongela. Sigue su adecuada sinfonía creadora.

Pronto una criatura diferente a las demás se hace notar entre el resto de animales. Son unas criaturas extrañas, andan en dos patas, confeccionan herramientas. Y tienen el poder de “crear” el fuego. Mientras tanto la tierra prosigue con su lenta danza. Los volcanes activos renuevan la corteza terrestre. El ciclo del agua da paso a la formación de diversas zonas climáticas. Aquella criatura se adapta a todas las condiciones que la tierra le presenta.

Ese extraño ser es el hombre. Amo y señor de la naturaleza. Amo del fuego. Extiende su poder a través de toda la tierra. Expande sus dominios. Fortalece sus técnicas. Mejora su calidad de vida y de pronto, se ve alejado de su madre, la naturaleza. Ahora la desconoce, le es indiferente. Busca medios para generar comodidades. Ya no es el hombre animal, se autoproclama el hombre civilizado…

Las urbes afrontan nuevas necesidades. La población se multiplica. Estas concentraciones generan “islas de calor” que a la larga modifican el clima local. Esto podría atribuirse a la tala de árboles, al exceso de desechos y a la emanación de gases de efecto invernadero provocado por los establos, hornos, cocinas; en general, por la descuidada actividad productiva humana.

Con el advenimiento de la revolución industrial, la población migra del campo a la ciudad. Esto provoca un terrible aglutinamiento en las ciudades industriales, prolifera la contaminación propia de las personas y los residuos industriales. Todo ello emite grandes cantidades de CO2. El clima local sufre variaciones, los ecosistemas cambian. Poco a poco el efecto invernadero, nuestro mayor aliado contra las bajas temperaturas que afectarían al planeta durante la noche, se convierte en el horno que ha de calcinarnos.

Hoy en día vivimos en un planeta que sobrevive gracias a un antiguo tesoro. Si; se trata de los combustibles fósiles. De ellos depende todo el sistema productivo mundial. Sin embargo, ¿sabemos acaso cuanto afecta eso a nuestro planeta? La respuesta se viene ocultando en cifras estadísticas “favorables” al desarrollo. Así es amigos, la contaminación se refiere a la introducción en el ambiente de agentes físicos, biológicos o químicos que alteren el medio original, provocando perdidas irremediables o no en la salud de los individuos. Y por supuesto ese agente mundial es el conocido dióxido de carbono (CO2) cuya presencia natural (proceso de fotosíntesis y respiración) favorece la retención de calor, pero en rangos extremos, provoca un efecto de retención excesiva que no permite la salida de los rayos solares al espacio. Es por eso que las temperaturas incrementan considerablemente. Siguiendo un modelo básico de la lógica podemos decir: Si el dióxido de carbono favorece al efecto invernadero, entonces la temperatura aumenta, entonces los casquetes polares se derriten, por lo tanto, el nivel del mar aumenta y genera mayor evaporación, lo que conlleva a la mayor formación de nubes. Esto provoca una variabilidad en las temperaturas y climas que será imposible de analizar, entender y contener.


Sé que lo dicho no es para nada alentador, pero muchos informes advierten que las consecuencias no son tan alarmantes como la descrita, sino que es una conspiración contra las grandes potencias. Los experimentos realizados hasta el momento son muy diversos, pero en todos ellos se manifiesta que el aumento de temperatura se esta dando y se incrementará exponencialmente si no se toman medidas correctivas. Hablando en cifras económicas, será mayor el gasto mundial para solucionar los daños que promover políticas de reducción de gases contaminantes. Pero, si la solución es tan simple, ¿Por qué no se ha llevado a cabo un plan efectivo para desarrollar esta propuesta? Quizá mi respuesta sea muy directa, pero la verdad a nadie ofende. Los grupos económicos petroleros tienen una inversión a largo plazo, por lo cual no les conviene abandonar la comercialización de hidrocarburos. Esto generaría pérdidas económicas dantescas a los grandes magnates petroleros.

El tratado de Kyoto es un tímido intento por salvaguardar a largo plazo la supervivencia de nuestro planeta, pero la firma del principal país contaminante aún está pendiente. Estados Unidos argumenta que es una medida innecesaria pues las predicciones no son exactas y existe diferencias entre las teorías. Claro estas diferencias existen, una de ellas es cuanto será el aumento y cuando se manifestará en plenitud, otra discordia es el trágico desenlace. Pero no hay contrariedad en afirmar que se está causando un daño severo en el mundo.

Claro, puedo decir que entiendo las “necesidades” de desarrollo, pero cuando éste amenaza con destruir el mundo, ahí si no entiendo razón para continuar con técnicas contaminantes. Los autos, la carrera armamentista, las excursiones del hombre al espacio, todo eso genera contaminación. Nunca podríamos decir que el desarrollo es negativo, pero el desarrollo tiene que verse sustentado por medios seguros y eficaces que garanticen la continuidad de nuestra existencia.

La vida está por encima de cualquier interés económico. No permitamos que el desarrollo económico trunque las posibilidades de desarrollo humano. Este mundo no nos pertenece, es propiedad de nuestros hijos. Conservémoslo para ellos, pues el futuro está en las acciones que cada uno de nosotros hagamos a favor de la humanidad. No caigamos en el desinterés y en la apatía, pues en ello está la causa de los males humanos. Luchemos desde nuestros contextos y hagamos lo posible por desarrollar hábitos de higiene global más prudentes. Recordemos que tirar plástico en las calles provoca contaminación. Circular con autos en mal estado provoca contaminación. Y sobre todo, el desinterés provoca contaminación…

Con las palabras del jefe indio Noah Sealth me despido hasta mi próxima publicación…

“Deben enseñarles a sus hijos que el suelo que pisan son las cenizas de nuestros abuelos. Inculquen a sus hijos que la tierra esta enriquecida con las vidas de nuestros semejantes a fin de que sepan respetarla. Enseñen a sus hijos que nosotros hemos enseñado a los nuestros que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra les ocurriría a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, se escupen a si mismos.
Esto sabemos: la tierra no pertenece al hombre; el hombre pertenece a la tierra.
Esto sabemos. Todo va enlazado, como la sangre que une a una familia. Todo va enlazado.
Todo lo que le ocurra a la tierra, les ocurrirá a los hijos de la tierra. El hombre no tejió la trama de la vida; el es solo un hilo. Lo que hace con la trama se lo hace a si mismo. Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios pasea y habla con él de amigo a amigo, queda exento del destino común.
Después de todo, quizás seamos hermanos. Ya veremos.
Sabemos una cosa que quizás el hombre blanco descubra un día: nuestro Dios es el mismo Dios. Ustedes pueden pensar ahora que El les pertenece lo mismo que desean que nuestras tierras les pertenezcan; pero no es así. El es el Dios de los hombres y su compasión se comparte por igual entre el piel roja y el hombre blanco (El hombre y el científico destructor). Esta tierra tiene un valor inestimable para El y si se daña se provocaría la ira del creador. También los blancos se extinguirán, quizás antes que las demás tribus. Contaminan sus lechos y una noche perecerán ahogados en sus propios residuos. Pero ustedes caminarán hacia su destrucción, rodeados de gloria, inspirados por la fuerza de Dios que los trajo a esta tierra y que por algún designio especial les dio dominio sobre ella y sobre el piel roja. Ese destino es un misterio para nosotros, pues no entendemos por que se exterminan los búfalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje de las exuberantes colinas con cables parlantes. ¿Dónde esta el matorral? Destruido. ¿Dónde esta el águila? Desapareció. Termina la vida y empieza la supervivencia." (CARTA DEL JEFE INDIO Noah Sealth, 1854. Primer manifiesto en pro del medio ambiente)
revisen este link (hay una presentacion en ppt titulada: Carta Escrita en el 2.070) leanlo.

jueves, 2 de agosto de 2007

EL MALTRATO ANIMAL



¿QUIÉN ES MÁS IRRACIONAL?

Estoy seguro que todos ustedes han oído acerca de la verdad de la cual quiero hablar: “El hombre es la única especie sobre la tierra que extermina su alimento, destruye su hábitat y sobre todo se mata a si mismo”. Les pregunto: ¿alguna vez vieron asesinar a una loba por puro placer y colgar a su presa en un bello aparador hecho de la más antigua madera? o ¿tal vez a un oso cazar salmones para presumir con su compañero sobre su habilidad? ¿Vieron alguna vez a un león sacrificar a un tigre para confeccionarse un atuendo de última moda? La verdad lo dudo.

Estuve oyendo un par de canciones de un grupo madrileño llamado Ska-P (“Animales de laboratorio” y “vergüenza”). Ellos en ambas canciones denuncian la terrible brutalidad de la especie humana para con sus compañeros de hábitat, los animales. Ustedes sabrán ya a lo que me refiero, aunque escasa la información anterior. La tortura animal (es decir el hombre exterminando su alimento) es un tema tabú que trataré de detallar a continuación.

Actualmente tenemos a nuestro alcance miles de productos que facilitan nuestra vida, tales como productos de limpieza, fármacos, y productos para damas que las hacen sentir aún más bellas de lo que la naturaleza las creó. Esto en cierta manera benéfico conlleva a un terrible abuso por parte de los inventores de esas sustancias contra unas pequeñas criaturas que no se pueden defender. ¿Cuántos de ustedes saben como llega, por ejemplo, un insecticida a sus manos?

Yo les daré una pudorosa aproximación. Antes de ser utilizado adecuadamente por nosotros. El insecticida, es probado por un inofensivo animalito, cuyo frágil cuerpecito se ve inyectado por sustancias toxicas que terminan matándolo tras una larga y cruel agonía. Que decir de los productos médicos que para salir a la venta son inspeccionados en un proceso mediante el cual el medicamento es administrado a un animalito para ver su reacción. Este obviamente no tiene idea de lo que es obligado a hacer, y lentamente va sintiendo un malestar en su cuerpo, su sistema nerviosa empieza a emitir fuertes impulsos que descontrolan todo su organismo. Su ritmo cardiaco se acelera, los latidos del corazón poco a poco terminan agotando a la indefensa criatura, esta ya no resiste más y tras un suspiro de dolor chilla y muere.

No puedo negar que un ingrediente básico en nuestros alimentos es la carne, ¿qué sería de un bistec a lo pobre sin sacrificar una res (es decir sin bistec)?, esto no lo discuto, quizás nuestros amigos vegetarianos podrían darnos más luces en este tema. Yo sin embargo no pretendo insinuar que no deberíamos matar animales para comerlos, eso seria absurdo de mi parte, porque es una dieta necesaria para nuestra supervivencia.

Pero qué hay de aquellos que matan animales “por deporte” (las cacerías), “por arte” (taxidermia) o simplemente por entretenimiento (cuantas veces oí de niños que matan a sus mascotas, o personas que pescan y luego tiran su botín). Una forma más de sacrificio animales es el circo. Si amigos, el Circo. Ese antiguo placer deleita a sus adeptos concurrentes con actos de acrobacia ejecutados por animales de todo tipo, desde pequeñas pulgas (entrenadas para no saltar más allá del limite que le pone su amo) hasta grandes elefantes (aprisionados vistiendo vistosos tarjes de payaso). Ellos son criados desde pequeños para caminar dentro de una carpa y divertir a los niños. Avestruces, monos, perros, chivos, loros elefantes, gorilas e infinidad de otras especies son arrancados de sus hogares para formar parte del espectáculo en las más ínfimas condiciones. El rey de la selva, ahora es rey de sus barrotes. Pobre león otrora corría libre por las sabanas y ahora el único rugido que pronuncia es el rugido de terror al ver a su entrenador portando el látigo, amenazándole con golpearlo si no maniobra las acrobacias que antes le enseñó.

Otro de los grandes placeres es la fiesta taurina. “Un individuo vestido de payaso tortura y martiriza hasta la muerte a un animal” (“vergüenza” Ska-P). ¡Ole!. Bravo, a que nivel cultural hemos llegado. Haciendo de la tortura un placer y del sadismo una ciencia.

Hablemos de las corridas de toros. Personalmente fui una vez a una de esas actividades cuando tenía 8 años, en ese momento me gusto, lo encontré gracioso. Ahora ya con 19 años encima no entiendo que parte exactamente me pareció cómico, pues analizar eso después de tanto tiempo llegué a comprender que perseguir a un animal con intención de hacerlo sufrir sólo demuestra la inmadurez de la humanidad al permitir tales actos de barbarie. Solo un bárbaro puede encontrar placer en ver derramar sangre inútilmente. Producir dolor por placer. ¡Que inhumano! Aunque lo que diré es algo tan inhumano como lo que describo, pero es necesario decirlo y lo haré: qué pasaría si a alguno de ustedes les molestan al extremo de la ira, luego les clavaran un par de banderillas en la espalda, más tarde un tipo hincara un punzón por todo el cuerpo, finalmente, una espada afilada atravesará su corazón y para trofeo una oreja o un dedo mutilado. Que divertido ¿verdad? ¡Ole!

Hasta el momento hemos brindado una aproximación descriptiva, pero básica al tema, sin embargo, no es suficiente para comprender la gran tragedia animal, por eso en las siguientes líneas trataré de detallar algunas de las más inhumanas bestialidades que practica el hombre en pro de la ciencia, el progreso, la moda y la bendita civilización.

“Al inicio de los tiempos la relación hombre – animal se baso en la supervivencia, el hombre al desarrollar su inteligencia llegó a convertirse en la bestia más cruel que pisa la tierra” (“Animales de laboratorio”, Ska-P). Esta frase de carácter histórico, imputa a la humanidad algo que la naturaleza le viene reclamando desde el inicio de la civilización: La humanización del hombre.

Vemos históricamente como los primeros homínidos vivían en armonía con su entorno. Cazaban para alimentarse, y el respeto por la naturaleza se hacia notar en su arte. El animal era valorado e incluso deificado. Esto, en un estadio sensorio motor de la evolución del hombre. Es decir, en la etapa de la infancia de la humanidad, donde veía relación de causas y efectos por proximidad y no por razonamiento lógico. Durante este período, el hombre era uno con la naturaleza, vivía en ella, con ella y para ella. Su capacidad para adaptarse pronto le permitió analizar su mundo, comprenderlo, dominarlo e incluso explotarlo.

Descubrió que hay fuerzas “superiores” a él y debían ofrecerle sacrificios, cuya intención era únicamente alegrar a su deidad y conseguir sus favores. Con el paso del tiempo el sacerdote (por falta de una categoría mejor para definirlo) asumió los poderes del Dios al que adora, siendo este un Sacerdote – Semidiós, en íntima relación con la deidad animal a la que representa en la tierra. El sacerdote chamán se reviste de la piel del animal para asumir su esencia, come sus sesos para robar su sabiduría y bebe su sangre para alimentarse de la fuerza vital del animal. Los sacrificios san cada vez mayores. Carne quemada para una deidad invisible, incapaz de alimentarse del sacrificio. Se sacrificaban animales, se inmolaban humanos… Claro, la humanidad es apenas un infante. No es conciente de lo que hace, sólo lo hace por miedo a su deidad.

Con el arribo de una nueva época en la historia de la humanidad, el hombre descubre la civilización, abandone la barbarie, y ahora ya no tiene porqué realizar sacrificios, es por fin libre. La humanidad ya no es un niño, ya posee razón, posee inteligencia y hace uso de ella. Desarrolla las artes, la ciencia, la civilización en su conjunto, los hombres ya no viven dispersos, sino que se unen en grupos pequeños que van creciendo y con ello crece la conciencia social que desemboca en un tinte religioso expresado en las manifestaciones griegas: los sacrificios colectivos, particulares y de toda índole.

Las guerras son parte importante de la vida de la polis. Sí, sus dioses aún los protegen, son conscientes de su poder. Ahora los sacrificios ya no son por tener favores en la caza o en la agricultura. Ahora son por obtener el control de una ciudad, del poder, del dinero, de tierras, de esclavos. Hemos evolucionado, claro ahora ya no nos preocupamos por lo que comeremos hoy, nos preocupamos por el cargo o digitad que tendremos mañana y para conseguir nuestros deseos, sacrificamos un animal a nuestra deidad.

Claro, el hombre ya usaba su inteligencia, creaba medios de transporte, intercambiaba bienes, fabricaba los más finos artefactos, montaba obras maestras y sobre todo hacía armas. Pero aún la humanidad no estaba en su adultez. No era conciente de lo que hacia. Cierto o no, puede ser una defensa a las actitudes y prácticas en ese entonces, pero con la llegada de la era cristiana. La plenitud de los tiempos, la situación cambiaría, habrá nuevos valores morales.

En un principio victimas, los cristianos fueron parte de los más horrendos actos circenses de la historia, recordemos la persecución de cristianos por parte del imperio romano. La inhumanidad de estos actos iba frecuentemente acompañada por espectáculos tales como la participación de fieros leones persiguiendo a las personas, desgarrando y mutilándolos hasta la muerte. Estos animales separados de sus habitas naturales eran utilizados para continuar el brazo sanguinario del hombre con poder, festín lúdico del pueblo. Seguimos evolucionando.

Más tarde, se abandonó la práctica de sacrificios humanos dejando sólo la parte animal. Ahora una amalgama entre religiosidad y diversión estaba a punto de surgir. En la península ibérica, un animal fuerte era cazado para demostrar la habilidad y destreza de su humano retador. El toro bravo. Tras una larga evolución procedente de rituales celtas, donde se sacrificaba a estos toros para sus deidades, hasta la forma ibérica moderna del circo romano: El ruedo taurino.

Me ocupare de este tema de una manera concisa, pero profunda, ya que líneas arriba hemos dado algunos datos del tema. Esta “fiesta” tiene su origen en los rituales célticos (consultar restos de templos cerca a Numancia) y en el entretenimiento circense heredado por los romanos. Solo faltaba la presa, quien aportaría la sangre y el horror a la fiesta, el candidato favorito: El toro bravo. Para no ahondar más en la génesis de las corridas taurinas, saltaremos a las prácticas modernas que surgen en el siglo XVIII.

Pues bien, no haré hincapié en el “arte” de esta fiesta (pues a mi parecer no existe arte alguno), sino que me preocuparé de la perspectiva humana y racional. En la arena taurina, tres toreros principales lidian con seis toros bravos, cada uno acompañado de una cuadrilla que secunda al torero, allí se encuentran los banderilleros y el picador. El torero hace gala de sincronizados movimientos aturdiendo al pobre toro, quien en medio de un torrente bullicioso no comprende lo que sucede. Está asustado, temeroso y con justa razón embiste una y otra vez al torero. Medio agotado, el toro aun resiste, mientras los banderilleros clavan vistosas banderillas en el lomo del animal.

Aturdido, adolorido, su mente está confundida, no llega a entender el porqué de su dolor, él no ha hecho nada malo. Persiste es salvar su vida y siente un punzón hincando su cuerpo, ¿qué es eso? El picador clava una y otra vez una lanza asentando puñaladas dolorosas, pero aún no mortales. Está montado en un caballo quien recibe el embiste del toro, pobres animales, tanto caballo como toro, ambos no entienden por qué les toca sufrir tal padecimiento. Finalmente, el toro esta acabado, sin embargo la multitud lo agita y embravece. Con sus últimas fuerzas arremete contra aquel que porta una capa roja y la agita con un sable en la mano, listo para la estocada final. El toro toma fuerzas, siente como su vida se le agota, la sangre se le derrama, por todo el cuerpo, su corazón aún late y finalmente en su último intento por respirar corre frenéticamente hacia el matador y en un instante siente algo cortante atravesando su corazón. Oye los aplausos y gritos, es desesperante. El público lo humilla aún más, le entrega al matador un trofeo; una oreja. Por último, es arrastrado por la arena y sale del escenario muerto, torturado, mutilado y humillado. Bello arte. ¿Verdad? Si amigos eso es la corrida de toros. Pudimos ser mas descriptivos, sin embargo caeríamos en el morbo y eso no es lo que queremos transmitir, sino el derecho a la vida. Que también les pertenece a los animales.

Para concluir con las torturas en pro de la civilización hablaré brevemente sobre la experimentación en animales. Esta información es muy reservada pues se realizan en laboratorios inaccesibles, es por eso que se permite tal atrocidad. Porque la mayoría no la conocemos, vivimos al margen de esa realidad. La verdad es que mantener distancia de estos temas es muy fácil y por tanto no molesta nuestra conciencia, sin embargo, miles de animales son sacrificados anualmente con pretexto de la investigación científica.

Una de las formas más comunes de experimentación animal es el test Drize, mediante el cual conejillos de indias son victimas de un atroz experimento que consiste en verter una sustancia irritante en un ojo del animal y el otro sirve de referencia durante una o dos semanas. En el proceso, se observa valores como el sangrado, lagrimeo, irritación u otro que afecte al funcionamiento del ojo. El animal muere después de la prueba tras dos semanas de tortura sufrimiento y agonía. Pero me pregunto ¿este dolor vale la pena? No. Pues científicamente se ha probado que las reacciones en animales son muy distintas a la de los humanos. Por citar un ejemplo cuando Fleming probó la penicilina en un conejo, este murió, por lo que no lo aplicó a ningún humano; después de mucho tiempo, un enfermo terminal accedió a ponerse el nuevo medicamento y funciono de maravilla. Entonces tanto sufrimiento es inútil e innecesario.

Aún hay más. La Dosis Letal 50 (DL50); cuanto de un producto se necesita para matar a la mitad de sujetos experimentales, es decir la mitad de una muestra tiene que morir para ver cuan letal es un producto. Evolucionado ¿verdad? Otra de las maravillas de nuestra civilización es la vivisección.

La vivisección es la “ciencia” que estudia el comportamiento de los órganos y sistemas de cuerpo mientras el sujeto estudiado aún esta vivo. Parece divertido ¿verdad?, pero lo que le falta a esta definición es que los animales son seccionados sin anestesia para ver en carne viva como trabajan los músculos y tejidos. Obviamente el pobre animal es víctima de un incomparable dolor hasta que muere. Sin embargo esto no es necesario, pues hay formas alternativas de investigar como el cultivo de células y tejidos humanos, estudio de bacterias y protozoarios, modelos mecánicos y muchos más. Recordemos que toda enfermedad se produce en la célula; es allí donde se debe investigar para dar soluciones y no en seres sensitivos, vulnerables al dolor.

Nos enorgullece ver el nivel al que hemos llegado, cada día somos más conscientes de las atrocidades que el hombre puede realizar. Lo anterior es un sólo parte de lo que ocurre, hay muchas cosas que son más sanguinarias y crueles. Contra eso debemos luchar, contra la indiferencia con nuestros vecinos, los animales. Ellos tienen derecho a la vida y a vivir dignamente. Algunos de ellos habitaron esta tierra antes que nosotros. Cuál es el derecho que nos permite mutilar, torturar y matar a las criaturas existentes. ¿Es acaso la moda, la investigación, la diversión o la ciencia? No amigos míos. Es por eso que en nosotros está conservar nuestro mundo, conservarnos nosotros mismos, pues que seria del hombre sin la cadena alimenticia de la cual forma parte.

No pretendamos estar al margen de esta realidad. La indiferencia es complicidad. Y si nosotros no luchamos por el mundo quien lo hará por nosotros. ¿Esperamos tal vez alguna raza que evolucione de esos experimentos y termine con la humanidad? ¿Esperamos que algún germen termine con nuestro paso por el mundo? Y si esto ocurre ¿Cuál será nuestro legado? Solo despojos y destrucción.

Digamos de una vez por todas ¡no al maltrato animal! Pues recordemos que alguna vez el hombre no se diferenció de ellos y vivían en armonía con toda la naturaleza. Haber evolucionado en inteligencia no quiere decir que hayamos evolucionado en conciencia. Es hora de ir más allá del placer de la tortura y ser cada vez más humanos, más dueños y protectores de este planeta. Esperemos que para cuando nos hayamos dado cuenta de las atrocidades que cometemos, la tierra no haya perecido a manos del hombre. Aun hay mucho por hacer. Hagámoslo…

Defender la vida no sólo implica defender los derechos humanos sino también los derechos animales.

No al sadismo animal
No a las corridas de toros
No a la experimentación animal
No a la vivisección